30 de septiembre: ayer cerca de la medianoche me dispuse a
abandonar mi recinto, tras haber pasado un sábado en la máxima soledad. Decidí
ir a visitar a mi amigo vj/dj Ralph al bar en el que trabaja.
Estaba yo en el ascensor, con la puerta a punto de cerrarse cuando
escucho llaves del departamento de enfrente, intento desesperadamente volver a
abrir las puertas, pero no funcionó. Era mi momento que mi futuro esposo me vea
un poco más digna, con un poco de maquillaje y tacos, no como una linyera que
es como suele cruzarme. Cuando llegué a planta baja me hice la boluda y me
demoré un rato para ver si el bajaba, pero no.
Bue… a lo mejor al saber que yo estaba bajando se demoró un poco
para no verme. No puede ser que mi futuro esposo me tenga miedo, así el matrimonio
no va a funcionar. Estará leyendo el blog y cree que soy una psicópata que
intenta secuestrarlo. La verdad es que muy lejos no está, no querré
secuestrarlo pero si casarlo, que para muchos hombres es casi lo mismo, privarlos
de su libertad y no dejar su muñequito suelto para prestarlo a cuanta mujer
necesitada de acción sexual se le ponga en su camino.
Tras tomar una cerveza con Ralph, regreso a mi hogar, y para mi
sorpresa, la luz de la casa del vecino continuaba encendida. ¿Qué hacia la luz
prendida a las 3 am? ¿Con quien estaba?, me demore un poco en abrir la puerta,
esperando escuchar alguna voz o sonido, pero no tuve suerte. Puede que haya
salido y olvidó apagar la luz o que se la dejó encendida a su perra, la cual
ladró cuando llegué. Y si estaba con alguien, si me esta siendo infiel aun
antes de que estemos juntos. Ouch! Aun peor, si duerme con la luz prendida
porque le teme a la oscuridad, me muero, si hay algo que no soporto es dormir
con la luz encendida. Tendremos que dormir en cuartos separados.
Mientras tanto me mantengo atenta al departamento vecino, para
tener bajo control toda la situación. Estoy dispuesta a hacer desaparecer a
cualquier tilinga que se quiera quedar con mi futuro esposo.