miércoles, 15 de agosto de 2012

día 323


15 de agosto: con los ojos hinchados como sapo, después de una ardua sesión con Yoldi me dispongo a escribir. Hoy tratamos mis miedos y entre ellos mi miedo al abandono, a ser dejada.
Tanto le temo a ser dejada que me pongo una coraza ante la más minima posibilidad y en cuanto alguien me gusta empiezo a pensar que me van a dejar.
Ahora miro el celular cada 5 segundos a ver si me escribió. Y como no emite sonido este aparatito mágico, me pregunto si le gustaré, si estará con otra o si simplemente se aburrió de o mi, o aun peor, se cansó porque soy muy densa.
Esto es lo que odio de engancharme con alguien, la ansiedad continua, el empezar a vivir dependiendo del otro. Querer verlo y no poder, querer escribirle 200 mensajes y reprimirme para no asustarlo.
Me odio, nunca se que hacer para que una relación funcione. Está ha de ser la razón de porque con 26 años aun no vendí el pescado.

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