1 de noviembre: un mes nuevo empieza y fin de año cada vez está más
cerca. Ya me está pegando la melancolía de las putas fiestas que se acercan. El
dilema familiar de donde y con quien las pasamos está pronto a empezar.
Mi hermana la hace fácil, una la pasa con la familia de su novio y
otra con nosotros y su novio. Pero a la solterita de la familia le tocan las dos
con papá y mamá y el destino el cual a ellos se les antoje. Obviamente nunca están
felices y a mi me da como lo mismo. Mientras que bajo el árbol navideño haya
varias bolsas con mi nombre y buen lugar para salir después del puto brindis en
el cual todos lloran los que ya no están en vez de disfrutar de los que si
estamos.
Seguramente en más de un hogar se suscita este dilema y en muchos
ya lo vienen organizando con ansias desde que terminaron de cortar el pan
dulce.
Desearía que m chupe la happy tree friend y no me afecten, pero es
imposible, sierre deseo volver a esas navidades multitudinarias con mis primos
en que antes de que sean las 12 de la noche ya todos estábamos todos subidos en
una camioneta, cual ganado, alistados para salir.
Los años pasan y todos se
van poniendo de novio, of course que la que sigue sentándose sola al lado de
papa y mama soy yo. Sin quien besar y decirle “feliz año nuevo!” cuando dan las
12.
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