3 de diciembre: fueron día difíciles, eso por eso mi ausencia.
Estos días los compartí con quien los tenia que compartir.
Han pasado muchas cosas en esta semana. Ya perdí registro de
cuando sucedió cada hecho, pero fue entre estos últimos días. Entre tantas
cosas tuve visita familiar. Mi hermana y madre son de lo mas desquiciadas. Había
días los que llegábamos al departamento y el primer tema de discusión era si mi
vecino estaba o no.
A Lila se le había hecho costumbre hablar a los gritos hacia el
lado del balcón de mi futuro esposo. Gritaba cosas como “que lindo está para un
asadito. Lástima que no hay un hombre que lo haga”. Jajajaj. Que diablos tiene
mi madre en la cabeza que la hace pensar que mi vecino va a reaccionar. Lo
único que el podía llegar a pensar es “estos indios del campo solo hablan a los
gritos”. En vez de ayudarme Lila me la complica. Así nunca nos va a querer
invitar a sus reuniones super top.
El viernes a la noche, creo, estabamos por ingresar a mi hogar
cuando vemos que mi vecino estaba saliendo. Era un poco más de la medianoche,
lo saludamos y el no devolvió el saludo alegremente, algo de lo mas sospechoso
en un chico tan parco como él.
Entonces mi hermana le pregunta si iba a salir y el le dijo que
si, que ya estaba un poco en pedo. Hello!!! En 5 meses nunca me dijiste mas de
5 palabras y viene mi hermana y le hablás! Grrr! Que tiene ella que no no tenga
yo, acaso sus dos melones. Esto no va, no sa que mi hermana se lo levante en
dos segundos. Me va a tener que
pasar sus reales consejos de conquista.
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