25 de julio: hoy tuve Yoldi. Yoldi es mi psiquiatra, la verdad
es que lo necesitaba bastante. Llegué y exploté, entre el bla que blum del
trabajo, un jefe maltratador y un ambiente laboral del orto, un amplio trauma con
la cuestión del peso, derivé en mi clásico problema de que estoy sola.
¿Por qué estoy sola?, ¿por qué nadie me quiere como novia?,
¿por qué me usan y me tiran como un pañuelito descartable?. Y miles de porqués más
se cruzan por mi cabeza.
Mi abuela materna diría “ya te va a llegar nena, yo estoy
orando por eso”. Pero mientras espero que el mensaje llegue a Dios y el tenga
tiempo para ocuparse de mi soledad, el pescado se va poniendo viejo y nadie lo
va a querer comprar.
Según Yoldi, si uno no está bien por dentro, no va a estar
bien para los demás. Pero… ¿cuántas pastillas más voy a tener que tomar?.
Mientras tanto, tomo las yoldipastis esperando la mejora
interior para encontrar un comprador.
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