2 de octubre: tengo la casi certeza de que mi futuro esposo no se
encuentra en hogar. Debe estar en uno de sus tantos viajes o quizás está en el
campo cuidando nuestro patrimonio.
En esta etapa en la que nos estamos conociendo, muy lentamente
porque el ha de ser un muchacho chapada a la antigua, de esos que le gusta
esperar a la mujer, cortejarla e ir despacio, me gustaría tenerlo mas presente.
Aunque si lo pienso bien, cuando estemos casados va a ser
fantástico voy a tener mucho tiempo para mi sola y no le voy a tener que
cocinar todas la noches. Cada vez que el venga va a ser una ocasión especial.
Los voy a esperar con menú gourmet y vestida de gala. Vamos a hacer de cada
encuentro una ocasión especial. Nada de ser de esas que lo esperan al gordo en
chancletas y joggineta, sobre todo porque detesto ambas cosas.
En este momento es lo mejor que me pudo pasar que no este, si me
viera en momento en el que tengo la cara como culo de mono titi con
hemorroides, es mejor ni cruzarlo. Si me ve así nunca me va a pedir matrimonio,
va a pensar que tengo acne crónico. Me bella piel trigueña esta invadida por
una erupción horrenda. Con que necesidad a esta altura de la vida me tiene que
volver a atacar la alergia. Justo cuando una se propone vender el pescado, es
cuando en peor estado estoy. Si sigo con estas ronchas malditas, unos cuantos
kilos de más y sin poder siquiera maquillarme para recauchutar un poco todo
esto. La muerte misma.
Ni un ciego obeso presidiario me entraría en este momento. Mierda!
El pescado entra en el saldo de ofertas y retazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario