1 de octubre: acabo de pasar mas de dos horas en la guardia de un
sanatorio, puso mi paciencia a prueba. La muerte misma la espera.
Yo era la única que estaba sola, todos tenían alguien que los
acompañara. En ese momento hubiese deseado tanto un novio con quien amenizar
las dos horas que pasé ahí. La verdad es que esperé para que la medica me diga
que tengo alergia y me recetara algo.
Mi cara y mi cuello están cubiertos por una erupción espantosa. No
me podían salir las ronchas en una parte menos visible. La verdad que mi
preocupación es meramente estética, si no fuera porque me veo como un adolescente
en plena pubertad con la cara llena de acné, ni me hubiera gastado en ir a la
guardia.
Por un momento abaraje que esta erupción sea producto de algún
gualicho realizado por una tilinga malvada. Ya se que deben pensar que tengo
una amplia imaginación y que todo esto no es mas que una mera alergia, pero que
tal si es brujería posta, porque como dicen, que las hay las hay.
Y yo tan desprotegida sin ninguna asesora espiritual que me pueda
decir si esto es producto de las fuerzas oscuras o un burda alergia. Es increíble
el poder de fantasear que tengo, de una ronchitas te hago un cuento fantástico
en el que la bruja demoníaca hechiza a la bella princesa con un maleficio. En
este caso una erupción cutánea que quizás desaparezca con el beso de un bello príncipe
o de un vecino futuro esposo.
Como no tengo quien me bese voy a tener que acudir a la farmacia a
comprar un medicamento que mágicamente rompa el hechizo y me devuelva mi
precioso rostro.
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