martes, 4 de diciembre de 2012

día 214


4 de diciembre: ah no no no! No saben lo que pasó anoche. Yo tenia otra de mis noches de insomnio, así que estaba yo en la compu como siempre. De pronto el silencio de la madrugada fue interrumpido.
Se escuchan ruidos en el palier, mis orejas se pararon como antena de insecto. Me quedé lo más quieta posible, suavemente fui bajando el volumen del tele. Quería escuchar lo que estaba pasando. Tuve la sensación de que no estaba solo.
Apagué todas las luces, y me paré cerca del ventanal de la cocina, que es lo más cerca que podía estar de su balcón. Escuchaba voces, había tres posibilidades:
1- está loco y habla solo
2- hablaba por teléfono
3- estaba con alguien
La tercera opción es la que creo más probable. Hasta creo que era una mujer. No se si todo esto es obra de mi imaginación o pura realidad. Lo que yo cuento es lo que creo haber escuchado, por lo tanto en mis sentidos he de confiar para este relato realizar (chan).
Cuestión que me encontraba petrificada tras la ventana de la cocina, intentando oír algo. Pero tan afortunada soy, heredé la sordera de mi familia materna (en capítulos muy anteriores hable sobre la sordera o distorsión de lo oído que padece la rama materna). No lograba escuchar nada, solo veía el reflejo de la luz que salía de su living.
Tras varios minutos decidí acostarme, porque sabia que era en vano estar ahí si no iba a escuchar nada. ¿con quien habrá estado? ¿y si es como yo que habla con el perro? Necesito charlar con mi amiga Susi, debo averiguar si mi futuro esposo me está engañando.

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