6 de agosto: como rezaba la canción de un mítico programa que
marcó a mi generación, debo decir: “no quiero otra tarde en soledad”. Maravillosa cortina musical
interpretada por la gloriosa Nicole Newman, nos avisaba que Amigovios estaba
por comenzar. Eran hermosas tardes frente al televisor, en el que la mayoría de
las chicas moríamos por Andy.
Tengo la sensación de que el vecino está, pero aun no lo puedo
confirmar porque no lo vi. Solo escuche el ascensor y las llaves abriendo la
puerta de ingreso. Mi puerta no tiene mirilla, así que no puedo ver que pasa en
el pasillo. Un día de estos agarro el taladro y agujereo la puerta. Necesito
tomar medidas de control de la circulación en el piso.
Ouch! me están pegando los días melanco!
La soledad se siente siempre más cuando los de tu entorno están en
pareja, y tienen planes, van al cine, salen a comer o dar la vuelta a la
manzana. No importa que es lo que hacen, lo importante es que tienen con quien
compartirlo.
Yo tengo a Theo, pero no lo dejan entrar a la mayoría de los
lugares, necesitamos más lugares pet friendly. Para salir y no parecer tan sola… aunque pensándolo
bien, voy a quedar como la tía solterona que como única compañía tiene un gato.
Como si fuera poco el peso de tener el clásico nombre de tía
solterona, se le suma que soy una solterona. Solo reafirmo la regla.
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