6 de noviembre: se mueren muertos mal con este acontecimiento.
Theo y yo regresábamos de nuestro paseo matinal cuando al bajar del ascensor
nos encontramos con gente en el palier. OH! sorpresa mía cuando veo la puerta
del vecino abierta, el parado en la puerta y Susi en el otro elevador hablando
con él. Creo que había ido a hacerle las compras, este chico tiene mucho
servicio domestico, una que le limpia y Susi que le hace el mantenimiento y
comida. Ojala y Dios quiera que cuando nos casemos no piense prescindir de
ellas, porque a mi como juanita no me agarras.
Desde ya debo confesar que me dejó estupefacta el hecho de verlo
tras el umbral de su puerta, acostumbrada yo a que solo asome la cabecita.
Cuestión que tuvimos un cordial saludo. Cuando Theo sale del
ascensor se va derechito a al departamento del futuro esposo, debo aclarar que
le suelto la correa cuando estamos en el ascensor, no se porque pero creo que
ahorro tiempo con eso, una boludes mía no mas.
Entonces es cuando empiezo a llamarlo y demostrando una vez más mi
falta de autoridad, Theo le pega derecho al departamento. El vecino con mucho
amor lo alza y me lo alcanza. Me morí muerta mal cuando vi un gesto tan hermoso
de su parte. Aunque el ahora debe creer que no voy a poder criar a un hijo,
porque si un perrito de tres kilos no me obedece mucho menos lo va a hacer el
fruto de nuestro amor.
Estaba tan lindo él!
ahhhhhh
No hay comentarios:
Publicar un comentario