4 de noviembre: es increíble
como tantas personas pasaron lo mismo que yo. Un bulling impresionante pero
nunca nadie te entiende por lo que pasaste. Pero hay algo en común entre todos,
el pánico terrible a ser gordos.
Nadie que haya sido insultado en su niñez o adolescencia por ser
gordo lo olvida, mucho menos olvidan sus rostros. La imagen de todos estos que
lo insultaron rondan en su cabeza y le hacen temer volver a ser un XXL.
Yo recuerdo perfectamente la primera vez que alguien me dijo
gorda. Es como que día a día esa imagen esta en mi. Yo estaba sentada en los
juegos del jardín de infantes, tenia 4 años, y un compañerito, un hijo de puta,
me dijo esa palabra, maldita que tanto me duele, “gorda”. G O R D A esas cinco
letras de mierda que me cagaron la vida.
Mis
padres deben llevar gastado una fortuna en psicólogos y psiquiatras, totalmente
inútil, nunca dejé de odiar mi cuerpo.
Hay
quienes odian y buscan la oportunidad para vengarse de esas personas que lo
lastimaron, algunos están todo el tiempo queriendo mostrarse como superior
delante de esos forros del orto que le cagaron la vida, están atentos a la mas
minima posibilidad de refregarles todo lo que ellos son ahora. Y otros como yo
simplemente llevan ese peso enorme dentro suyo sin poder expresar toda la
bronca que tienen. Es mejor creer en el karma, todo lo malo y todo que haces te
vuelve. El tiempo ya lo dirá.
Aun
hoy en día tengo miedo de volver a la ciudad donde cursé mi primario y
secundario, no termino de poner un pie allá que empiezo a llorar, el miedo de
volver a ver a todas esas personas que me maltrataron, volver a escuchar “ahí va
la gorda” o “gorda conchuda”, “gorda puta” y todos aquellos insultos que se
puedan mechar con la palabra maldita.
A lo
mejor poner todo esto en palabras me ayude un poco, ya que ni la yoldipasti da
resultado.
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