18 de noviembre: es increíble que no importa cuantos años pasen,
ni todas las cosas que hayan pasado en medio, siempre él me va a seguir
gustando.
Como una pelotuda cada vez que lo cruzo me quedo mirándolo con mi
mejor cara de pelotuda. Ya perdí la cuenta de cuantos años pasaron desde que lo
conocí, pero cada vez que lo vuelvo a ver muero de amor y como a un viejo verde
babeo a troche y moche.
Al parecer el hecho que no me de bola hace que me guste más. Miles
de veces como una Susanita me imagine de novia con el. Todas las cosas que haríamos
juntos, lo bien que nos veríamos y lo bien que la pasaríamos.
Siempre fantaseo con que se va a enamorar de mi y vamos a estar
juntos. Pero no, la realidad es que el nunca va a gustar de mi, cientos de
veces me pregunté que es lo que no tengo para que el se fije en mi, que es lo
que no le gusta o que tengo que hacer para que me quiera.
El haber puesto siempre tantas expectativas en estar juntos, en
que me mire. El llorar hasta la deshidratación y el sentimiento de ser una
gorda horrible a la cual el nunca va a mirar. Es tan frustrante.
No es que en el camino no se me hayan cruzado otros hombres con los que la pasaba bien y los quería,
es que el siempre me va a poder. A lo mejor a muchos les pasa esto de tener
algo así como un gran amor platónico o sea cosa de Cris Morena.
El que no se fije en mi, hace que en cada ocasión que tengo la
fortuna de verlo el corazón se me estruje y mis ojos queden bizcos de tanto
mirarlo. No importa si está más flaco o más gordo, mas barbudo o con el peor de
los lookeos, el siempre va a gustarme. Probablemente esto sea hasta que me de
bola y como buena niña caprichosa que soy, una vez que consigo algo ya no lo
quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario