11 de noviembre: definitivamente mi target son los obreros,
basureros y trapitos, al parecer ellos aman mis curvas pulposas. A ellos les
encanta gritarme barrabasadas y a mi darme vuelta y agradecerles.
Porque después de todo, que le griten un piropo a una es todo un
honor. Por mas que sea la peor guarangada del mundo, yo les digo gracias. Una
vez que me siento deseada tengo que ser cortes con el otro.
La verdad que no entiendo esas minitas que se ofenden, hello! No les
están gritando gordas horribles, les están diciendo que les entran como
salamanca al piano. A menos que sean todas almas puritanas del señor que al
escuchar malas palabras se sienten insultadas.
En vez de estar felices de que alguien les tiene ganas, se sienten
insultadas. Será que tan poco halago recibo que hasta cuando un tachero baboso
me grita “mamita” yo le sonrío.
A ser más agradecidas con el otro, cuando ya ni pasando por una
obra en construcción le griten, preocúpense.
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