miércoles, 7 de noviembre de 2012

día 242


4  de noviembre: es increíble como tantas personas pasaron lo mismo que yo. Un bulling impresionante pero nunca nadie te entiende por lo que pasaste. Pero hay algo en común entre todos, el pánico terrible a ser gordos.
Nadie que haya sido insultado en su niñez o adolescencia por ser gordo lo olvida, mucho menos olvidan sus rostros. La imagen de todos estos que lo insultaron rondan en su cabeza y le hacen temer volver a ser un XXL.
Yo recuerdo perfectamente la primera vez que alguien me dijo gorda. Es como que día a día esa imagen esta en mi. Yo estaba sentada en los juegos del jardín de infantes, tenia 4 años, y un compañerito, un hijo de puta, me dijo esa palabra, maldita que tanto me duele, “gorda”. G O R D A esas cinco letras de mierda que me cagaron la vida.
Mis padres deben llevar gastado una fortuna en psicólogos y psiquiatras, totalmente inútil, nunca dejé de odiar mi cuerpo.
Hay quienes odian y buscan la oportunidad para vengarse de esas personas que lo lastimaron, algunos están todo el tiempo queriendo mostrarse como superior delante de esos forros del orto que le cagaron la vida, están atentos a la mas minima posibilidad de refregarles todo lo que ellos son ahora. Y otros como yo simplemente llevan ese peso enorme dentro suyo sin poder expresar toda la bronca que tienen. Es mejor creer en el karma, todo lo malo y todo que haces te vuelve. El tiempo ya lo dirá.
Aun hoy en día tengo miedo de volver a la ciudad donde cursé mi primario y secundario, no termino de poner un pie allá que empiezo a llorar, el miedo de volver a ver a todas esas personas que me maltrataron, volver a escuchar “ahí va la gorda” o “gorda conchuda”, “gorda puta” y todos aquellos insultos que se puedan mechar con la palabra maldita.
A lo mejor poner todo esto en palabras me ayude un poco, ya que ni la yoldipasti da resultado.

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