30 de agosto: Hay Jesús! En alto embrollo me encuentro… le quiero
meter juventud a un cuerpo desgastado. Al parecer me agarro el ataque pende
viejo de los 26.
De pronto me encuentro rememorando mis épocas de gloria, contando
historias pasadas como si este cuerpito ya se encontrara en las ultimas. Pero a
pesar de todo le quiero seguir metiendo fiesta, quiero demostrar que el pescado
pasado aun puedo levantar algún que otro pescador desmotivado. Una nunca sabe
cuando va a poder levantar el animo ajeno.
Igualmente ni entiendo como puede ser que a pesar de que el pescado
se este poniendo rancio, con los ojos sin brillo y as escamas sin turgencia,
siempre se le acercan jóvenes pescadores.
Es un karma con el que vivo, nunca le gusté a gente de mi edad o más
grande. Targeteo siempre de 3 a 4 años menos, cuando no le llego a la media
docena. A veces quiero creer que es porque aun tengo una cara teen (gracias a
nunca haber tenido una vida sacrificada)
o porque los niños buscan experiencia en las chicas mas grandes, algo
que nunca van a encontrar en mi.
El pescado se vende, sin importar a quien, con que tenga mas de 18
cosa de no ir presa, se le vende al que ofrezca estabilidad y fidelidad (pido
mucho, ya lo se)
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