29 de agosto: ayer me quedé pensando en el portero, encargado o
custodio, seguridad del edificio en el cual vivo o aun peor del que viví antes.
6 años viviendo en el mismo edificio con el mismo portero. Las
caritas con las que me habrá visto entrar y en el estado que me debe haber
visto.
Cada vez que entraba me quedaba pensando en el que diría el, que
tenia que pasar toda la noche sentadito ahí y yo a plena fiesta, encongada.
En cierto punto me daba vergüenza, lo tomaba como mi padre y me
preguntaba que diría de la petisa del octavo “alta puta”.
Pero yo nunca le pude explicar que variaba tanto porque ninguno se
quería quedar conmigo, no era mi culpa que ninguno me aguante mucho tiempo. Con
suerte le veían la cara dos o tres veces.
Y ni hablar los que deben haber visto entrar con mi amiga y
conmigo, mas de una vez debe haber pensado que clavábamos trío, pero la verdad
que a mi no me gusta compartir, así que cada una con lo suyo. Pero no había
como saber cuando el chongo era mío... o de ella.
Un gran bulo el Dpto. de la galería. Que tiempos aquellos en los
que de garchaba variadito y seguido. Hoy quiero vender el pescado,
establecerlo, ya lo rente mucho por DIA.
Los seguridad del nuevo edificio deben pensar que soy una monjita,
una pena que no me hayan conocido años atrás.
Lo que aun no entiendo es porque me siento mal cuando meto un
chongo nuevo en casa, creo que la imagen del seguridad es la de mi conciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario