viernes, 28 de septiembre de 2012

día 279


28 de septiembre: es increíble como puedo vivir de recuerdos y comparaciones. Me pesa tanto el pasado. Y a la vez soy tan egoísta que no puedo dejar de hablar de mi.
Hoy me puse a leer mail de chicos con lo que salí hace algún tiempo. Lo mas gracioso o sorprendente es que con ninguno pasó a mayores, para decirlo de una forma que hasta la abuela lo pueda leer sin asustarse, con chicos que no llegué a lo segundo y no hago referencia a hacer caca.
Casi todos esos mails hablan de amores inconclusos, breves o a distancia. Soy muy de enamorarme de chicos con los cuales se que nunca va a pasar nada, ya sea porque ellos no quieren o porque viven a mas de 500km de distancia, es decir a una distancia a la cual no es necesaria votar.
Imagínense que hasta salí con alguien que vivía o vive en Florencia, vaya a saber uno donde queda ese lugar, olvídense, no estoy hablando de Italia ni de la cuna del renacimiento. En esta bizarra lista también se incluye a un tal “gato”, el cual solo me dio nostalgia porque nombraba a mi prima en el mail, porque la verdad no recuerdo su cara.
Entre tanto mails encontré un clave, fue el primero que leí y el cual me llevó a seguir con la lectura de los demás, tenia en su cuerpo la palabra “mambos”, OMG, ese vocablo me persigue. Mambos por acá, mambos por allá, ¿será una señal de que me tengo que volver bailarina de mambo?.
La cuestión es que una vez más esa mágica palabra se hace presente en mi vida y hoy me vengo a enterar que este muchachito cuando hablaba de mambos hacia referencia a otra, es tan gratificante que alguien te lo reconozca, no importa si pasaron 6 años, lo importante es que te lo diga.
Lo que me cuesta comprender aun hoy en día, es porque todos me decían que era una chica increíble pero que no querían nada conmigo. La verdad es que no los entiendo así como no voy a entender sus famosos mambos.

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