1 de septiembre: ouch! Cambiamos de mes y yo sigo con el pescado
sin vender. Sigo mirando el amor como por una vidriera.
Empieza el mes del amor, la primavera y las flechitas de cupido,
ese maldito querubín que nunca la clava cerca mío. Jamás tuvo buena puntería
conmigo. Maldito enano, gordo, puto y con ricitos de virulana.
En casa tengo de visita a una de mi mejores amigas, que vino con
su novio. Pensar que en otros tiempos estaríamos destruidas por ahí, y ahora
nos encontramos con la panza llena, alrededor de la mesa quejándonos de lo
vieja que estamos y hablando de la gente del pueblo que ya ni nos acordamos del
nombre y tenemos que poner las mil y un referencias.
El amor siempre me ronda pero nunca me toca. He llegado a pensar que
tengo algún tipo de gualicho o maleficio que impide que el amor golpee a mi
puerta.
Se busca bruja, gurú o chaman, cualquier tipo de ayuda para romper
esta fucking racha que tengo, yo le pongo las fichas a uno para perderlas como ludópata
en el bingo.
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