21 de septiembre: feliz primavera la pindonga. Cuando tenes 26
años y trabajas este es un día más. En el que solo recordás que ya estas viejo
y los días de picnic, salidas y borracheras quedaron alla a lo lejos.
Hoy a las ocho menos algo de la mañana iba yo a lo de Yoldi y por
el camino me cruzo muchas jovencitas borrachas y medias en bolas, Yo tapada de
pies a cabeza muriendo de frío y ellas caminando a paso torcidos. Grrr cuanta
envidia junta, ver que tienen tantos años para vender el pescado y una apurada
por el paso del tiempo.
Mas de una parejita apretando por ahí y pensar que de adolescente era tan gorda y fea que el primer
beso que me dí fue con un chico que mis amigas le pedieron por favor que lo
haga. ¿Se puede ser tan patética?, claro que sí, soy yo, nunca es suficiente
patetismo para mi.
Es terrible ser tan desafortunada en cuestiones amorosas. Desde
chica ya vine mal, mi primer beso con el chico que tanto me gustaba fue a los
quince años y esta vez mis amigas también colaboraron para que suceda. Recuerdo
perfectamente ese 22 de julio, madrugada en un cumpleaños de 15, en las afueras
del salón el pasto estaba escarchado del frío. Tanto mis amigas como yo habíamos
ingerido cantidad suficiente de alcohol como para no recordar mucho. Yo sentada
en un cantero y mis amigas trayendo a la rastra el muchachito en cuestión. Me
aproveché de que él estaba aun más ebrio para besarlo. Una amiga lloraba en una
hamaca. Que imagen tan bizarra. La primavera me pegó melancólica y me trajo
todos estos recuerdos de cuando era joven y lloraba porque ningún chico me
sacaba a bailar. Ahhh!!! pensándolo bien me sigue pasando lo mismo solo que
tengo 26 años y me urge casarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario