Hoy iba paseando a los perros y supe de que iba a escribir, a lo
mejor porque me analizo mucho, mi cabecita mágica tiene mucha facilidad para
pensar boludeces.
La cuestión es que estaba reflexionando sobre el miedo que me da
que me guste alguien. Porque apenas detecto que tengo buena onda o empiezo a
querer a alguien por mi cabeza comienza a pasar la idea de que me va a dejar.
Entonces le digo a todos mis allegados que ya no me gusta más, que
es solo un chongo, que me da lo mismo lo que haga. Patrañas!!! Mas digo esas
cosas mas me voy enganchando y lo peor es que digo lo contrario para autoconvencerme.
En parte lo hago para que no me rompan las bolas preguntándome si
estoy mal o bla que blum. Es que sin darme cuenta automáticamente levanto mi
mecanismo de defensa y del que todo me chupa un huevo. Como se diría
vulgarmente, la superada. Mierda que voy a serlo! Después termino llorando como
una marrana vieja y preguntándome que mierda fue lo que hice mal esta vez.
Quizás solo debería tomarlos realmente como chongos y no hacerme
el cuentito en la cabeza, de la
princesa que encontró a su salvador. Es tan fácil escribirlo pero imposible
respetarlo. Será que siempre elijo al pelotudo que solo quiere garcharme. O será
que los miro porque se que nunca va a pasar nada.
Así el pescado no se va a vender y como si fuera poco vengo con
dos sesiones de Yoldi suspendidas. Este trauma hay que trabajarlo urgente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario