martes, 18 de septiembre de 2012

día 289

18 de septiembre: Yo, yo y yo. Soy tan autorreferencial que agoto. Pero la verdad es que no sabría de que hablar mas que de misma. Aunque en cierto punto es genial, porque me ahorro hablar mal de mucha gente, solo guardo esas energías para recontraremil defenestrar a quien me hincha soberanamente las pelotas.
Hoy iba paseando a los perros y supe de que iba a escribir, a lo mejor porque me analizo mucho, mi cabecita mágica tiene mucha facilidad para pensar boludeces.
La cuestión es que estaba reflexionando sobre el miedo que me da que me guste alguien. Porque apenas detecto que tengo buena onda o empiezo a querer a alguien por mi cabeza comienza a pasar la idea de que me va a dejar.
Entonces le digo a todos mis allegados que ya no me gusta más, que es solo un chongo, que me da lo mismo lo que haga. Patrañas!!! Mas digo esas cosas mas me voy enganchando y lo peor es que digo lo contrario para autoconvencerme.
En parte lo hago para que no me rompan las bolas preguntándome si estoy mal o bla que blum. Es que sin darme cuenta automáticamente levanto mi mecanismo de defensa y del que todo me chupa un huevo. Como se diría vulgarmente, la superada. Mierda que voy a serlo! Después termino llorando como una marrana vieja y preguntándome que mierda fue lo que hice mal esta vez.
Quizás solo debería tomarlos realmente como chongos y no hacerme el cuentito en la cabeza,  de la princesa que encontró a su salvador. Es tan fácil escribirlo pero imposible respetarlo. Será que siempre elijo al pelotudo que solo quiere garcharme. O será que los miro porque se que nunca va a pasar nada.
Así el pescado no se va a vender y como si fuera poco vengo con dos sesiones de Yoldi suspendidas. Este trauma hay que trabajarlo urgente.

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