25 de septiembre: ayer antes de dormirme, estaba en la cama
(lógico, hago un relato muy boludo) y como a muchos les pasa o imagino yo que
es así, me puse a pensar como volver a entablar conversación con mi vecino.
Porque las ideas de
mamá, salir en bolas a pedirle que me prenda el calefón, o la de mi hermis,
tirar mis bombachas más enteras a su lado del balcón y decirle que se me
volaron. La verdad es que ninguna de las dos me gustó, ni mostrar mi fofo
cuerpecito ni ventilar mis interiores. Aunque no parezca soy bastante pudorosa.
Yo me las arreglé bastante mejor con lo de la carta con remitente
equivocado. Algo más sutil, pero no fue lo que esperaba, el muy forro apenas
abrió la puerta, lo suficiente para sacar su cabeza. Esto avanza a paso de
lisiado en telenovela en plena recuperación.
Poniendo en movimiento mi mono neurona, la que queda después de
tanto años de agite, tuve el gran eureka. Ya que tenemos balcón corrido podría
planificar alguna estrategia para que su perra pase de mi lado y yo
bondadosamente llevársela. El problema es lograr que ella venga hacia acá. En
mi heladera no hay ni un fucking trozo de carne para atraerla, pensé en ir y
decirle al carnicero: “¿déme un pedazo de carne para que la boxer se cruce a mi
lado del balcón?”. Seguramente va a creer que estoy loca, pero no me preocupa,
ya la mayoría de la gente opina eso de mi. No es que este insana mentalmente,
solo tengo una versión alternativa de la realidad.
Esto es mejor que llevarle la correspondencia, porque la perra es
más grande y va a tener que abrir la puerta entera o a medias. No creo que me
invite a tomar un te pero al menos podría pispiar un poco mas su casa, entablar
una charlita y de a poco conseguir su confianza.
¿Por qué me la hace tan difícil?, no me podría haber tocado un vecino
simpático, de esos que te invitan a tomar mates y cuidan tus plantas cuando te
vas de viaje. Necesito acercarme a él! AYUDA!!!!
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