martes, 16 de octubre de 2012

día 261


16 de octubre: crease o no, el vinculo con mi vecino se va estrechando. Quien te dice que cuando menos me de cuenta vamos a estar compartiendo una cervecita en balcón corrido.
Hoy fue día de work at home, así que estuve mas de 12 horas seguidas trabajando frente a la compu, sentada en el piso y rodeada de mis perros. Por ciertos inconvenientes familiares mi padre está alojándose en mi departamento desde el domingo y hoy llegó mi madre. Es necesario aclarar que no soy para nada de esas personas que les gusta la vida familiar, los quiero mucho, pero con un almuerzo de dos horas semanales estaría completando mi dosis de familia.
Todo esto trae trastornos en mi rutina como también en mi humor. Pueden pensar que soy una zarpada hija de puta porque me moleste tener a mis padres en casa, pero es que cuando esto de instalarse se hace frecuente y deja de ser una visita para transformarse en una convivencia. Es tan difícil de que ellos entiendan que los quiero, pero no compartiendo tiempo con ellos.
Igualmente esto no era a lo que iba cuando empecé, pero necesitaba decirlo y seguramente mi hermana va a leer esto y me va a llamar para decirme que soy una descorazonada, desagradecida y bla que blum.
Estaba yo trabajando cuando Theo y Cala empiezan a ladrar, como era la hora probable de arribo de mi madre, abrí la puerta (obviamente toda mi familia tiene llaves del departamento, olvídense de garchar, fumar un faso o simplemente andar en bolas, ellos pueden llegar cuando menos lo esperas) y no era lila, era mi futuro esposo. Lo saludé cortésmente y cerré la puerta. A los escasos segunda escucho que me golpean la puerta, era el para avisarme que mis expensas estaban tiradas en la alfombra de la entrada. No es un divino, no les parece que esto va viento en popa, en breve mi familia va a poder venir todo lo que quiera al departamento porque yo voy a estar viviendo al lado.
Wiii juuu me queda poco mas de 250 días para casarme con él. Llevó casi un centenar de días, pero al fin nos estamos hablando más  seguido.
Se agradece que nadie haga el típico comentario bajón: “aprovechá tus viejos ahora, porque cuando ya no estén no sabes lo que te vas a arrepentir”.

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