5 de octubre: soy naif, cursi y patética. Pasan lo años y sigo
esperando lo mismo como una boluda atómica. Estoy acá sentada frente a la
computadora un viernes por la noche, tristeza misma.
A la espera de que un príncipe azul aparezca, me diga te quiero y
me regale un osito de peluche. Hoy pase frente a una vidriera y vi miles de esos
ositos abrazando corazones y pensé: “nunca en la vida nadie me regaló uno”. Lo desee
y aun lo deseo tanto, se que es una gran pelotudes pero para mi no, fui
adolescente en vano, todas esas cosas que le pasan a las chicas comunes a mi
nunca me sucedieron. Nunca un chico me esperó en la puerta de mi casa, nunca me
enviaron flores ni tuve admiradores secretos.
Esas cosas tan simples que muchos ni se dan cuentan y no disfrutan
al no haberlas nunca pasado se valoran tanto. El tener con quien ir a tomar un
helado, a pesar de que no me gusten las cremas heladas, el tener con quien ir a
pasear al parque de la mano, aunque me parezca de lo mas hippie y los mosquitos
te coman. Nunca nadie escribió un graffiti que diga “ine te quiero” ni mucho
menos me pusieron un pasacalles.
A pesar de tener 26 años sigo deseando que llegue alguien que me
quiera y tenga todos esos gestos “grasas y vulgares” que tanto me gustan. Que me
diga que soy linda todos los días, por más que me mienta y sea una vaca gorda
deforme que se levanta con los ojos mas hinchados que sapo africano.
Menos mal que estoy sentada, porque sino me van a salir varices multicolores
de tanto esperar a mi especial. Al parecer, lo mas sencillo es lo mas difícil de
encontrar. Ouch! Aunque ya me está doliendo el trasero de tanto estar sentada, debería
poner un almohadoncito.
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