lunes, 15 de octubre de 2012

día 262


15 de octubre: hoy tuve una larga sesión con Yoldi. Tras más de una hora y pico de espera me atendió. Es que antes que yo había una señora con la mirada muy perdida, acompañada por su hija y esposo. Quien te dice y yo termino así, con la vista totalmente ida y sin comprender mucho del más acá.
Antes iba de otro psiquiatra, Jack, y cada vez que salía de mis psico-sesiones me dirigía automáticamente a la casa de Ralph, para comentar todo lo charlado en el consultorio. Era una fuerte necesidad post-sesión.
Hoy la casa de Ralph no me queda de pasada del consultorio de Yoldi, así que hago mi descargo y comentarios acá.
Como es usual empezamos hablando de cómo estaba, como sentía con la medicación y bla que blum, hasta que tocó a un tema “urticante” para mi. Me preguntó si yo había tenido parejas y como había sido mi relación. Para que después yo le cuente mi inmensa necesidad de tener un novio. Ahí fue cuando me dijo la clásica frase: “ hasta que vos no estés bien con vos misma, no vas a poder estar con nadie”. Detesto esa frase, me hace sentir aun peor conmigo misma.
Es más, hasta hoy le plantee a Yoldi mi teoría sobre el talento para el noviazgo, creo que a veces debe pensar que estoy tomando medicación vencida, porque le salgo con cada delirio o hipótesis totalmente tirada de los pelos.
Y entre que pum que pam, no se como llegamos a terminar hablando de los límites, de que yo tengo que empezar a ponerlos. Ufff! Algo tan difícil. Yo le pregunté: “¿cómo pongo límites sin que el otro se enoje?”, el me respondió que eso no es posible, pero que hay que aprender a lidiar con eso.
Pensar que siempre digo que nunca me enojo, que solo me molesto. Será que tendré que empezar a ser un poco más directa y menos boluda. Dejar de mancarme todo sola y decir las cosas.  
Mi psiquiatra concluyó con: “como se dice vulgarmente, tenes que empezar a hablar las cosas a calzón quitado. El que se tenga que enojar que se enoje”.

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