15 de octubre: hoy tuve una larga sesión con Yoldi. Tras más de
una hora y pico de espera me atendió. Es que antes que yo había una señora con
la mirada muy perdida, acompañada por su hija y esposo. Quien te dice y yo
termino así, con la vista totalmente ida y sin comprender mucho del más acá.
Antes iba de otro psiquiatra, Jack, y cada vez que salía de mis
psico-sesiones me dirigía automáticamente a la casa de Ralph, para comentar
todo lo charlado en el consultorio. Era una fuerte necesidad post-sesión.
Hoy la casa de Ralph no me queda de pasada del consultorio de
Yoldi, así que hago mi descargo y comentarios acá.
Como es usual empezamos hablando de cómo estaba, como sentía con
la medicación y bla que blum, hasta que tocó a un tema “urticante” para mi. Me
preguntó si yo había tenido parejas y como había sido mi relación. Para que
después yo le cuente mi inmensa necesidad de tener un novio. Ahí fue cuando me
dijo la clásica frase: “ hasta que vos no estés bien con vos misma, no vas a
poder estar con nadie”. Detesto esa frase, me hace sentir aun peor conmigo
misma.
Es más, hasta hoy le plantee a Yoldi mi teoría sobre el talento
para el noviazgo, creo que a veces debe pensar que estoy tomando medicación
vencida, porque le salgo con cada delirio o hipótesis totalmente tirada de los
pelos.
Y entre que pum que pam, no se como llegamos a terminar hablando
de los límites, de que yo tengo que empezar a ponerlos. Ufff! Algo tan difícil.
Yo le pregunté: “¿cómo pongo límites sin que el otro se enoje?”, el me
respondió que eso no es posible, pero que hay que aprender a lidiar con eso.
Pensar que siempre digo que nunca me enojo, que solo me molesto.
Será que tendré que empezar a ser un poco más directa y menos boluda. Dejar de
mancarme todo sola y decir las cosas.
Mi psiquiatra concluyó con: “como se dice vulgarmente, tenes que empezar
a hablar las cosas a calzón quitado. El que se tenga que enojar que se enoje”.
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