7 de octubre: siempre me toca ser la chica “paleta”, en el barrio
(barrio centro casi pichincha) le decimos chica paleta a aquella que está en
medio de una pareja, pero no del estilo de tercera en discordia, sino del tipo
“hello! Soy la amiga solterona que te va a cagar el garche”.
Exactamente esa soy yo, siempre con migas y sus novios, nunca en
la fucking vida te clave cita de a cuatro, por más bajón que sea, nunca la
experimente, así que no puedo opinar. Y aunque sea un embole yo lo quiero
probar.
Nos juntamos y la que cae sola soy yo, todos cariñosos con sus
parejas, a los abrazos y besos, y yo haciéndome la boluda mirando por la ventana.
Soy la amiga caga noche romántica, la típica que todas dicen: “gordo, te
molesta, pero la invité a Ine que está sola”. Tristísimo, me tienen lástima
porque estoy sola.
Grrrr! lo detesto, encima soy punto de bromas, anoche yo hablaba
chocha de mi nuevo trabajo con gente que desempleada, y pueden creer que me
dicen “vos tenes trabajo, pero nosotros tenemos novio”. Con que necesidad de
tocar ese punto sensible, no se dan cuenta que es un gran trauma en mi vida.
Que me esfuerzo como una zarpada hija de puta en conseguir novio y no me
funciona. El mundo se caga en mi.
Al parecer estoy destinada a ser la chaperona, mi nombre me
condena, Inés, la tía solterona, queda de party, encaja justo. Desearía
llamarme Jacqueline, trabajar en pasión de sábado y garcharme un jugador de
futbol antes que ser la pobre mujer solitaria que invitamos de lastima para que
no se quede una noche de feriado sola y depresiva, sola en su casa.
Mierda, carajo! Dijo la señora.
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