14 de octubre: tengo la sensación de que Susi, la señora que
limpia la casa de mi futuro esposo, no le gusta nada que compartamos balcón.
Vienen los amigos del vecino y sacan la reposera que actúa de divisor. Viene
Susi y la vuelve a poner.
A lo mejor no se enteró aun que estamos por casarnos y que antes
de probar la convivencia hogareña, vamos por algo mas sencillo, convivencia balconear.
Dícese de que solo compartimos los metros semicubiertos de nuestro piso, ya no
son más 2 semipisos, sino que tenemos un piso completo con una pequeña división,
dada por los ascensores.
Me encanta que vayamos adaptándonos de a poco el uno al otro, nada
de caerle de sopetón con cepillos de dientes en mano. Es una adaptación suave,
muy suave en la que mas o menos promediamos las dos silabas mensuales, con
mucha suerte.
Igualmente, considero que el simple hecho de que se haya molestado
en golpear mi puerta, es todo un avance. Eso si, solo falta que me mire cuando
me habla, eso es muy raro, hay quien insiste que es gay, pero no tiene lógica,
porque más allá de la elección sexual de una persona, no tiene nada que ver con
mirar o no a una persona. Y si en realidad está tan enamorado de mi que no me
puede mirar a los ojos por vergüenza?. Ouch! Soy demasiado soñadora, quizás
simplemente ni le interese hablar conmigo y crea que no soy digna de su mirada o piensa que soy medusa y si me
mira a los ojos se vuelve piedra.
Hay gente muy extraña dando vuelta, quien te dice y que el no sea así.
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