6 de octubre: anoche, antes de que comience a llover, yo me estaba
por acostar, iba a cerrar el ventanal cuando me di cuenta de la hermosa
tormenta q se estaba desatando. Soy una amante de la lluvia, truenos,
relámpagos y viento, así que decide sentarme en el balcón a disfrutar del bello
espectáculo natural.
Estábamos con Theo sentados muy cómodamente cuando escuchamos
voces del balcón vecino, que en realidad no es vecino porque no hay división
alguna.
En ese momento mis antenas receptoras de señales de futuro esposo
se activan, empiezo darme cuenta que me veo como una zaparrastrosa y como si
fuera poco como una patética que no tiene nadie con quien compartir sus
viernes. Me la boluda, algo que me sale muy bien, cuando veo cuerpos en
movimiento, escucho alguien que me saluda, levanto la vista y veo que es el
amigo y bigoton de mi vecino. Muy simpático él como en anteriores ocasiones.
Junto a él estaba mi vecino apoyado en la baranda del balcón, y pueden creer
que ni un hola miserable me dijo, sus amigos me saludan y el como si nada. Me
odia y no se porque.
Pero escuché muy bien cuando el les contaba que yo tenia un
caniche negro y otro blanco (Cala la perra de mi hermana y hermana de Theo). Al
menos de algo se ha percatado, no se si es porque los ladridos de los perros le
rompen mucho las bolas o si porque en realidad se fija en mi.
No entiendo porque mierda no me dirige la palabra y ignora. Así no
querido, no nos casamos y ya me ignoras, así no hay matrimonio que aguante.
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